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Redactar las CGV para e-commerce: qué deben contener

Publicado el 10 de diciembre de 2025·8 min de lectura

Las CGV de un sitio e-commerce regulan jurídicamente la relación entre el vendedor y el cliente: pedido, pago, entrega, garantías y devoluciones. Deben redactarse en función de la actividad real, no copiarse tal cual de una plantilla genérica, y seguir siendo accesibles antes de confirmar cada pedido. Este artículo ofrece un marco general y no sustituye la verificación de un profesional del derecho.

El verdadero problema: unas CGV copiadas no protegen a nadie

La tentación más frecuente es copiar unas CGV encontradas en el sitio de un competidor o una plantilla genérica descargada de internet, sin adaptarlas a la realidad de la propia actividad. El problema es doble: una cláusula que no corresponde a su actividad real (por ejemplo, plazos de entrega que nunca se respetan) puede volverse en su contra en caso de disputa, y una cláusula que falta sobre un punto específico de su sector deja un vacío jurídico en caso de desacuerdo con un cliente.

El verdadero trabajo no consiste, por tanto, en encontrar "la plantilla adecuada", sino en partir de una estructura estándar y adaptarla con precisión a lo que vende, cómo lo entrega, y qué garantías ofrece realmente.

Advertencia

Este contenido presenta un marco general con carácter informativo para Francia y la Unión Europea. No constituye asesoramiento jurídico. Se recomienda la redacción o revisión de sus CGV por un abogado especializado, en particular para una actividad con particularidades sectoriales o un volumen de ventas significativo.

Lo que unas CGV de e-commerce deben cubrir generalmente

Las CGV para una tienda online cubren típicamente: la identificación de las partes (vendedor y cliente), el ámbito de aplicación (productos/servicios afectados), las condiciones de pedido y confirmación, el precio y las modalidades de pago aceptadas, los plazos y condiciones de entrega, las garantías legales y comerciales aplicables, el procedimiento de devolución y reembolso, el derecho de desistimiento con sus excepciones en su caso, la gestión de reclamaciones, y el derecho aplicable en caso de disputa.

Diferenciar CGV y CGU

Las CGV y las CGU (condiciones generales de uso) responden a necesidades diferentes. Las CGV regulan la transacción comercial en sí misma. Las CGU regulan el uso general del sitio: creación de cuenta, comportamiento esperado, propiedad intelectual del contenido del sitio, responsabilidad en caso de uso indebido. Un sitio e-commerce suele necesitar ambos documentos, distintos entre sí, aunque puedan enlazarse desde los mismos lugares.

Las cláusulas frecuentemente descuidadas

Algunas cláusulas se olvidan con frecuencia o se tratan de forma superficial, aunque tienen un impacto real en caso de disputa:

  • Los plazos de entrega precisos y la conducta a seguir en caso de retraso, en lugar de una formulación vaga.
  • La política de devolución más allá del plazo legal de desistimiento, si se ofrece una más generosa con fines comerciales.
  • La gestión de productos agotados después del pedido.
  • Las modalidades exactas de reembolso (plazo, medio utilizado).
  • El procedimiento de reclamación antes de cualquier recurso judicial o mediación.

Dónde y cómo mostrar las CGV

Las CGV deben ser accesibles antes de confirmar el pedido, generalmente mediante una casilla explícita ("he leído y acepto las CGV") en el momento del pago, con un enlace al texto completo. También deben seguir siendo consultables en todo momento, típicamente mediante un enlace en el pie de página del sitio. Una simple mención "al hacer el pedido, acepta nuestras CGV" sin enlace visible ni casilla es más frágil jurídicamente.

Actualizar las CGV con el tiempo

Las CGV no son un documento fijo. Deben evolucionar con la actividad: cambio de modo de entrega, nuevos medios de pago, evolución de la política de garantía, o cambio de forma jurídica de la empresa. Unas CGV que ya no corresponden a la práctica real de la tienda pierden valor en caso de disputa, ya que no reflejan lo que realmente ocurrió.

Adaptar las CGV a un catálogo mixto

Algunas tiendas venden a la vez productos físicos y servicios o contenidos digitales (por ejemplo, un producto acompañado de una formación online). En ese caso, unas CGV únicas y genéricas rara vez cubren bien ambos tipos de venta, que no obedecen exactamente a las mismas reglas, en particular en cuanto al derecho de desistimiento. Suele ser preferible prever cláusulas distintas según el tipo de producto o servicio vendido, en lugar de un texto único que difumine estas diferencias con el riesgo de volverse inaplicable en algunos puntos.

El caso particular de la venta internacional

Una tienda que vende fuera de Francia debe verificar si sus CGV siguen siendo adecuadas para clientes situados en otros países, en particular en cuanto al derecho aplicable en caso de disputa y a las particularidades de protección del consumidor que pueden variar de un país a otro dentro de la propia Unión Europea. Una cláusula de derecho aplicable mal redactada puede resultar inoperante frente a un cliente de otro país, lo que justifica una verificación específica en cuanto la venta internacional se vuelve significativa.

Lo que hay que recordar

  • Las CGV regulan la transacción comercial (pedido, pago, entrega, garantías, devoluciones), las CGU regulan el uso del sitio.
  • Una plantilla genérica copiada sin adaptación representa un riesgo, no una protección.
  • Las CGV deben ser accesibles antes de confirmar el pedido, mediante una casilla explícita y un enlace permanente.
  • Algunas cláusulas (plazos de entrega, gestión de roturas de stock, procedimiento de reclamación) se descuidan a menudo aunque cuentan en caso de disputa.
  • Las CGV deben actualizarse con cada evolución significativa de la actividad.

Hacer revisar sus CGV periódicamente

Más allá de la redacción inicial, prever una revisión periódica de sus CGV, por ejemplo una vez al año o en cada evolución notable de la actividad, permite evitar la brecha progresiva entre lo que describe el documento y lo que la tienda hace realmente. Esta brecha se agranda a menudo discretamente: un nuevo transportista añadido sin actualizar la cláusula de entrega, una nueva categoría de producto que cambia el alcance del derecho de desistimiento aplicable, o un cambio de forma jurídica nunca reflejado en el documento. Esta revisión periódica suele costar menos que una disputa provocada por unas CGV obsoletas.

Preguntas frecuentes

¿Una plantilla de CGV encontrada en internet es suficiente para una tienda online? Rara vez de forma fiable, ya que una plantilla genérica no tiene en cuenta las particularidades de su actividad. Puede servir de base, pero se recomienda una revisión por parte de un profesional.

¿Las CGV deben ser diferentes de las CGU? Sí. Las CGV regulan la transacción comercial, las CGU el uso general del sitio. Un sitio e-commerce suele necesitar ambos.

¿Dónde hay que mostrar las CGV en una tienda online? Antes de confirmar el pedido mediante una casilla explícita, y de forma permanente mediante un enlace en el pie de página.

¿Hay que actualizar las CGV regularmente? Sí, en cuanto la actividad cambia (entrega, pago, devoluciones, forma jurídica). Unas CGV obsoletas pierden valor en caso de disputa.

En resumen

Unas CGV sólidas son un documento vivo, ajustado a la realidad de su actividad, no un texto copiado de una vez por todas. Un acompañamiento para la puesta en marcha de su sitio puede integrar los espacios necesarios para sus CGV, pero su redacción jurídica debe confiarse a un profesional del derecho competente para su sector.

Preguntas frecuentes

¿Una plantilla de CGV encontrada en internet es suficiente para una tienda online?

Rara vez de forma fiable. Una plantilla genérica no tiene en cuenta las particularidades de su actividad (tipo de producto, modo de entrega, política de garantía), y una cláusula mal adaptada puede resultar inaplicable o generar un riesgo jurídico. Una plantilla puede servir de base, pero se recomienda una revisión por parte de un profesional.

¿Las CGV deben ser diferentes de las CGU?

Sí. Las CGV regulan la transacción comercial (compra, pago, entrega, garantías), mientras que las CGU regulan el uso general del sitio (cuenta de usuario, comportamiento esperado, propiedad intelectual del contenido). Un sitio e-commerce suele necesitar ambos documentos, con contenidos distintos.

¿Dónde hay que mostrar las CGV en una tienda online?

Deben ser accesibles antes de confirmar el pedido, generalmente mediante una casilla explícita en el momento del pago, y seguir siendo consultables en todo momento mediante un enlace presente en el pie de página. El cliente debe poder leerlas antes de comprar, no solo después.

¿Hay que actualizar las CGV regularmente?

Sí, en cuanto la actividad cambia: nuevos modos de entrega, nuevos medios de pago, evolución de la política de devolución, o cambio de forma jurídica de la empresa. Unas CGV obsoletas que ya no reflejan la realidad de la actividad pierden parte de su utilidad en caso de disputa.

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